martes, 18 de septiembre de 2012

carta a un amigo escritor


Comparto lo que decías de que uno escribe como quien respira, independientemente de que nos lean y nos valoren o no. Escribir con el alma es incontrolable, al menos para mí, y si no escribo, me vuelvo loca. Por eso escribí en el texto anterior que el bebé me decía en medio de la noche: "Escribe, escribe, si no, estamos perdidos". No tengo otra salida. Por suerte encontré este portal, este canal de liberación. Pero también creo que el acto de escribir implica una entrega para un receptor. No importa quién. Alguien que se haya sentido tocado por lo que expresamos y que nos aporte su luz. Un texto se completa cuando otro lo lee. Creo en la escritura como un camino de entrega y de comunicación; no me convence la letra encerrada en sí misma. Apuesto a la apertura, a la interacción, ese es el fuego que me hace vibrar. Tampoco necesito comunicarme con un millón de personas. En este sentido soy más partidaria de la calidad que de la cantidad. Y si bien al escribir me entrego a ciegas, sin pensar en quién me recibirá en sus brazos o quién me dará un golpe, te confieso que siempre late dentro de mí la esperanza de encontrarme con alguien en el camino, como esos peregrinos que se largan a caminar sin mayores expectativas, pero qué agradecidos se sienten cada vez que alguien los recibe en una cabaña en medio de la desolada montaña con un plato caliente de sopa y un lecho para pasar la noche. Eso es lo que a mí me provoca que un sólo lector se conmueva en medio de la multitud. Hace poco terminé de leer un libro magistral que me movió hasta los huesos y tiene mucho que ver con todo esto: “Franny y Zooey” de J.D. Salinger. “Escribir mucho y mal, corregir, corregir, hasta que sintamos que hicimos nuestro mejor esfuerzo” me respondías en tu carta. La corrección es un arte “aparte”; una etapa posterior a la de la creación del texto y tan fundamental como la del primer impulso de escribir. Es lo que nos abre la posibilidad de alcanzar algún efímero y modesto logro literario. Creo que la corrección define la calidad de lo que uno crea, aunque tampoco hay garantías en esto. Pero, ¿cuándo es el momento en que uno llega a su mayor esfuerzo? En mi caso, no puedo ser tan objetiva, y por eso agradezco a los escritores y lectores exigentes que me han sacudido y que me sacuden cada vez que me transmiten: “¿Creías que este era tu máximo?” Te equivocás. Podés mucho más. Gracias a este tipo de críticas constructivas es que puedo crecer como ser humano, como escritora, y mi espíritu descubre que así como no hay límites para tocar cielo, tampoco hay límites para el esfuerzo y el crecimiento. Sólo el día en que se me canse el alma y me diga, basta; hasta aquí te sigo. Ante este sentimiento, mis mayores respetos. 

5 comentarios:

  1. Querida Ale comparto contigo 100% tus atinados conceptos y tu óptica. Sólo un escritor que es consciente de lo que quiere trasmitir tiene ese respeto por el lector. La humildad que se desprende de tus palabras te hace grande y muy sabia. "¡Vos podés!", recalco eternamente. Siempre se puede un poco más y el alma..., esa alma de escritor que busca la perfección, siempre acepta un nuevo esfuerzo.

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  2. Querida Tere,

    Sí, yo también creo que la sed por superarnos es lo que nos mueve, es lo que mantiene el alma viva y despierta. Qué nunca se apague!!!

    Muchas gracias por pasar por la Lupa, leer, y compartir tus impresiones.

    Un gran abrazo

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  3. Hola Alejandra, aquí al habla la sobrina de Teresita.

    Venía a comentarte que comparto cerca del 99% de lo que has dicho en esta carta, agregando que, aunque aun son chica y amateur (Más que nada...) cuando me pongo a escribir algun cuento lo hago sin pensar (sí, algo medio raro) a veces al releerlo le cambio alguna cosa pero muchas veces lo dejo como está, es lo que se me ocurre en el momento y no paro de escribir hasta terminar el capitulo.

    Cuando pueda me leeré alguna de tus producciones, espero poder estar en contacto contigo

    Un saludo, Mariana.

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    1. Ale, Mariana, me encanta que se hayan conocido y espero que esa amistad que se inicia sea muy fructífera y duradera.

      Es estimulante ver que las nuevas generaciones se interesen en serio por trasmitir sus sentimientos en forma literaria desde muy temprana edad, y, gracias a los medios actuales puedan ponerse en contacto con aquellos que pueden guiarlos en su camino.

      Un apretado abrazo para ambas.
      Teresita.

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  4. Bienvenida Mariana a este espacio! Gracias por compartir tus experiencias con la escritura. Esta es la interacción que nos enriquece y no tenemos por qué estar siempre de acuerdo. Eso es lo rico del intercambio. Pasate por la Lupa cuando quieras; estoy aquí.

    Un abrazo

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