domingo, 28 de febrero de 2010

a la pesca de...

Estábamos en plena primavera, sentados en un café al aire libre que daba a un gran canal. Un puente de metal se levantaba cada vez que los barcos pretendían continuar su viaje. Pero antes de que el puente se elevara, cada barco se detenía al lado de una cabina ubicada a la orilla del gran canal. En la cabina había un hombre que lanzaba una caña de pescar desde su ventanilla hacia el interior del barco. Después de unos segundos, alguien se la devolvía y, recién en ese momento, el puente dejaba pasar a los viajeros. Mientras Chris leía una revista sobre artículos de ingeniería, tomándose un café, me quedé un rato contemplando“aquel ritual”del hombre tirando su caña de pescar dentro de los barcos hasta que no me aguanté más la curiosidad. Saqué el largavista de la mochila, y focalicé la mirada en aquella caña de pescar. Entonces, descubrí que de la punta de la tanza colgaba un zueco de madera (uno de esos que se venden a los turistas) donde el conductor del barco depositaba unas monedas. “Este pequeño zueco está a la pesca de peajes” pensé, sonriéndome. Los zuecos de madera en Holanda (mucho antes de que se comercializaran) eran originariamente zapatos de trabajo. Y hasta hoy en día, muchos campesinos trabajan con los zuecos puestos para que no se les congelen los pies durante el invierno. Los he visto en el campo, más de una vez. Pero en aquella ocasión, el zueco era como una especie de alcancía o tragamonedas.


(Fryslân, Holanda)

2 comentarios:

  1. Hola Ale, recién vuelvo de las vacaciones y paso por aquí. Qué raro eso de los suecos, no parecen nada cómodos, y sobre todo, nada calentitos, ¿no? Habría que investigar un poco más, pero como su nombre lo indica, probablemente son originarios de Suecia. Mi abuela tenía uno en su vitrina y yo lo miraba con mucha curiosidad cuando era niña (ella no me dejaba tocar la vitrina por nada del mundo, era su tesoro).

    Un abrazo, fer

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  2. Hola Fer, qué alegría "verte" por aquí!!
    Te cuento que antes yo pensaba igual que vos: "cómo pueden estos holandeses trabajar la tierra con un par de zapatos tan incómodos"... Resulta que hablando con algunos amigos, me explicaron que los zuecos holandeses tienen una horma especial que se amolda bien al pie. Por otra parte, la madera es un aislante natural que nos protege del frío y la humedad. El cuero, en cambio, se humedece enseguida. Mi suegro, de niño, jugaba en el campo con los zuecos puestos, pero me aclaró que tenía que ponerse un buen par de medias gruesas de lana! Según él, son muy calentitos!! No sé, habría que probarlos... Un día de éstos me los pongo,y te cuento qué tal.

    Un gran abrazo, Ale

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