martes, 27 de julio de 2010

kenia, tierra de nadie - tierra de todos (2)

Cuenta la leyenda keniana que un día hace mucho tiempo un Dios belicoso arrancó un árbol, y después, volvió a clavarlo en la tierra pero con sus raíces de cara al cielo. A eso se debe la forma extraña y grotesca del tronco y las ramas del baobab. No es tan fácil encontrarse con este árbol sagrado por el camino. Los kenianos creen que en todos los pueblos donde hay un baobab, habrá abundancia. Nosotros llegamos a ver uno sobre la costa del océano Índico en un pueblo de pescadores musulmanes; el mismo árbol parecía un gran Dios con su cabellera despeinada, gordo de tanto beber y comer en los banquetes de los dioses kenianos, y los niños jugaban alrededor de él. Detrás del árbol sagrado, el pueblo había construido una mezquita.
El baobab tiene un tronco hueco, de 9 a 10 metros de altura y hasta 10 de circunferencia, y una grieta por donde se puede ingresar a su interior.

Meses después de haber viajado por Kenia, una vez vi un documental sobre el baobab y unas tribus africanas muy antiguas. Las mujeres embarazadas iban a parir sus hijos dentro del árbol sagrado.

4 comentarios:

  1. hola alaejandra, gracias por tu generosidad al compartir esto con nosotros, como sabes me gusta viajar y la literatura se trata de eso, en definitiva es creación y viaje al mismo tiempo. posibilidad de mundos y universos tan complejos o sencillos como cualquier ser humano. pero hoy he viajado por la sabana hasta oler el viento, me dejé llevar hasa ahí y contemplar los milagros que surgen de la realidad ante nuestros ojos. la pequeñez del hombre y la distancia, el asombro ante nuestra propia existencia y las diversas formas de lo misma. gracias por darle vida a la materia informe de donde nacen los sueños y permitirme una vez más danzar en el viento con los pies desnudos y la piel erizada de poesía. salud!!!

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  2. Hola Sole, Bienvenida a la lupa viajera!!!

    Gracias a tí también por compartir tus vivencias a través del texto. Me encantó eso de que "has viajado por la sabana hasta oler el viento"...
    Lindísimo!!!

    Un beso grande y hasta el próximo viaje, Ale

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  3. Ale, tu bien logrado relato me llevó en el tiempo y en el espacio virtual hasta el Asteroide B 612 donde moraba El Principito antes de emprender su viaje por el universo, el personaje principal de aquel cuento para niños desbordante de metáforas para ser comprendidas sólo por los adultos que nunca dejamos de ser niños; donde precisamente los baobabs representan los problemas que debemos solucionar de inmediato, porque de no hacerlo a tiempo, corremos el riesgo de que nuestro asteroide se despedace..., sin embargo, el Principito nos enseña que a pesar de los fastidiosos problemas cotidianos que nos aquejan, ¡nunca debemos olvidarnos de cultivar la rosa!

    Me encanta acompañarte en este viaje. ¡Hasta la próxima etapa! Teresita.

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  4. Teresita, gracias por recordarme a los baobabs de El Principito!! Es verdad que también aparecen en este cuento; ahora me acuerdo de unas hermosas ilustraciones que aparecían en el primer libro que leí, donde El Principito se veía pequeñísimo al lado de un gran baobab... y sobre la rosa, sí, estoy de acuerdo contigo; hay que seguir cultivándola; es un trabajo del día a día.

    Gracias a tí por acompañarme en estos viajes.

    Gran abrazo, Ale

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