sábado, 20 de agosto de 2016

Una tarde en Amsterdam


Un barco se desliza sobre el canal.
Gente fuera y dentro del café moviéndose
como si los estuviera soñando.
Un sueño y un despertar del color de las uvas. 
Los primeros vientos de la primavera. 
Y nosotros tres mirando por la ventana del café.
La tibieza de la tarde, los minutos que se escurren y nos unen,
las miradas que nos tocan y se van, las voces que se entremezclan 
como olas de mar, los tranvías que no dejan de pasar, 
la calidez de estar juntos, antes de despedirnos. 

2 comentarios:

  1. No sé bien porqué, y no tendrá nada que ver, pero tú texto me hizo acordar a Le Moulin de la Galette, el cuadro de Renoir. Cosas de viejo, seguramente. Hermoso paisaje pintaste. Un beso Alberto

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  2. Alberto, querido! Muchas gracias por pasar por la Lupa, leer, y comentar. Lo aprecio de corazón.
    Me encanta Renoir. Es un honor que hayas hecho esta asociación.
    Abrazo grande, Alejandra

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